sábado, 19 de junio de 2010


Como el agua de un tifón llegaste a mi, como ese ciclón que llegó a tambalear cada una de mis bases y de todo lo que creía que podía sentir y hacer. Fuiste confusión, en esa etapa creaste una tormenta, pero ya había disminuido de intensidad, aunque claro, era sólo el principio de todo lo que estaba por venir. Como olas en marea alta seguiste, con un va y ven que captó mi atención, aún era algo peligroso adentrarse en esas aguas, pero a quién no le agrada algo de peligro de vez en cuando. Y esa vez en ese cuando, llegó y durante un poco tiempo fuimos una playa, tranquilidad y bienestar, felicidad, ahí se manifestó la fortuna, ¿sabes?. Creo que estaremos de acuerdo en eso. Después el mar se empezó a picar con dudas, intensiones y acciones a medias y se acabó nuestra playa, a la que en ocasiones sin ti he retornado. Como huracán dejaste daños, algunos irreparables, presiento. Pero el tiempo metafísico y la distancia hicieron que el agua se enfriara, nadie se podría bañar en ese tipo de agua, y volvieron los ríos metafísicos, en esos en donde dice Cortázar que nada la golondrina, y el tiempo que hizo?
el tiempo hizo que encontrara otro tipo de estabilidad ansiosa, pues estar sin el va y ven de tus olas se sentía bien, pero era constante mi deseo de retornar a la playa, se manifestaba como una ansia extraña, al tiempo te ví y hubo una especie de tormenta, y me fuí, regrese a la establidad, y al tiempo, regresé. Los ríos metafísicos estaba ahí también, esperando a la golondrina, y estamos ahí ya no se como sigue la historia, ¿me lo podrías decir?

No hay comentarios:

Publicar un comentario